
EL MONSTRUO DEL NAHUEL HUAPI
Ya no se trata de un fantasma que se divisa cada tanto, como en el Lago Ness. Este crece día a día a la vista de todo el mundo y nadie se asusta.
En medio de una belleza extraordinaria, rodeado por grandes residencias, hoteles fastuosos, y una comunidad enriquecida por la actividad turística, que las aguas del lago se pudran, merece tan poco interés como la vida de los trabajadores temporarios desocupados o semiocupados.
No se puede creer que con tantos recursos no se puedan emprender las obras de saneamiento imprescindibles.
Si se construyera una red cloacal que confluyera en digestores para tratar los desechos, a la par de mejorar la calidad de las aguas del lago y preservar la naturaleza del Parque Nacional Nahuel Huapi, se obtendría gas metano, apto para su distribución domiciliaria, y abono orgánico (compost) para los jardines o los cultivos de la zona.
Según el acuerdo de Kyoto y otros convenios, se pueden obtener subsidios parciales o totales, por la disminución de contaminantes implícita en la obra.
Tanta desidia no tiene justificativos y sería lamentable que el tema sea esgrimido para orientar al turismo internacional hacia otras direcciones.
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